EDITORIAL MAYO

 

#NUNCAMASSINLASNIÑECESYJUVENTUD

Esto fue parte y fruto de varias conversaciones con niños, niñas y adolescentes sobre el tema constitucional, la ley de garantía de derechos y la realidad del impacto de la pandemia en ellos y ellas.

No está demás repetir, que desde el Movimiento Movilizándonos desde el 2005, facilitado por La Caleta, que se viene promoviendo la participación de los niños, niñas y adolescentes en lo que ellos esperan de la ley de garantía de derechos. A lo mejor, ni se imaginan, ni saben, que [email protected] aportaron temáticas que debieran de estar en la ley y que fueron entregadas a la Cámara de diputados y senadores en el hemiciclo. Los temas centrales fueron: el derecho a la recreación, a la participación, a tener una familia, a la educación y salud de calidad, a tener un ambiente sano y libre de contaminación. Por supuesto que ninguno de los diputados y senadores quiso fotografiarse con los participantes. Se amontonaron para hacerlo.

Y aún el Estado de Chile está en deuda. Eso de ser “oídos” en todo lo que les afecte de acuerdo a la Convención Internacional de los derechos del Niño (a), que Chile firmó en 1990, sigue pendiente después de 31 años.

Fin al lucro clamaron los estudiantes, dando un golpe al sistema neoliberal y capitalista; no son 30 pesos, sino 30 años, saltando los torniquetes; vamos con todo en el estallido social de octubre con todas las juventudes y con la respuesta de parte del Gobierno, de “no ser oídos”, quedándose además muchos sin ojos y violentados en sus derechos humanos.

En mayo del 2020, demandamos desde La Caleta al Estado de Chile por las vulneraciones de niños y niñas en la Legua de Emergencia al Comité de los Derechos del niño (a). En La Legua se nació rodeado de la intervención policial y no hay respuesta a vivir dignamente.

Ahora caminamos a votar a los constituyentes, en este mes de mayo, y los que animaron la revuelta, están lejos de poder ser parte. ¿Qué se espera de las nuevas generaciones, de parte de los adultos y adultas que serán parte de la constituyente?

Hay que recordar que este proceso es para ellos y ellas. Por lo tanto, valdría más que la pena, que se expresen, que compartan, que opinen y que se constituyan espacios de participación vinculante a estas nuevas generaciones, que han dado cuenta de que son más que capaces de ver donde hay que avanzar y enfrentar la desigualdad reinante.

Pero no dudemos, porque la siembra está echada desde siempre, y la cosecha repartida por muchas partes. Lo que tenemos que hacer es reconocernos intergeneracionalmente para avanzar en todas las experiencias anticipatorias de Buen Vivir, que se están dando desde la base y donde el pueblo ayuda al pueblo y donde los niños, niñas y adolescentes están creciendo.