EDITORIAL MARZO

8M

Por Andrea Campos e Iván  Pérez

Lograr avanzar para que las brechas de género sean cada vez menos es tarea de todas y todos, pero hoy más que nunca, tras el estallido social del 2019, hemos ganado más fuerza para la lucha, parafrasear consignas y demandar igualdad de derechos. La cultura patriarcal nos coarta de avanzar en temáticas feministas y es por aquello que hoy, más que nunca, tenemos la necesidad imperiosa de alzar la voz por nuestras demandas. En el área social en la cual nadamos como pez en el agua, pero también nos pisamos las aletas, buscamos potenciar la equidad de género en el proceso con las familias, niños y niñas, y con los equipos de profesionales, mirarnos de afuera hacia adentro y de adentro hacia afuera para evitar tropezar en el camino del progreso con la equidad de la mujer. Pero, aun así, son procesos graduales, en los cuales debemos tener sapiencia para avanzar en ellos sin pasar a llevar a nadie, porque de eso se trata.

El domingo por la noche, fue gratamente galardonada Promising Young Woman, una película nominada a múltiples premios durante la temporada estival que cuenta la historia de una “prometedora” joven aspirante a doctora que abandona sus estudios luego de que su mejor amiga se suicidara al ser víctima de una horrible violación grupal y no obtener (como lo es casi siempre) justicia alguna. Este sorprendente thriller psicológico narra la vida de la singular Cassandra Tomas, esta joven promesa que abandona su propia vida para dedicarse en secreto a perseguir acosadores y posibles violadores, lo hace siguiendo siempre el mismo patrón: va tarde a un bar, club o discoteca, finge estar borracha, al borde del desmayo, y se deja ayudar por “buenos muchachos” que acuden a ella al verla tan vulnerable, una vez en sus casas y al comprobar que solo se han ofrecido a ayudarla para aprovecharse de ella, abandona el papel, los amenaza y principalmente les hace cuestionar este “papel” de “buenos muchachos” con el que se escudan, pero principalmente, les hace entender que no deben acercarse nuevamente a una mujer en esta condición, por pueden caer bajo las garras de otras mujeres que como ella hacen lo mismo, pero con consecuencias mucho peores e incluso violentas.

Primero diré que lo que acabamos de describir, son solo los primeros 5 minutos de la película, y la trama es mucho más y se las recomendamos. Pero lo realmente importante que queremos destacar es la emoción que nos produce ver esta pieza cinematográfica. Ese miedo de ver como este personaje pone en riesgo su vida (por que no sabe con quién se va a encontrar, y nadie sabe lo que ella hace, no tiene una red de protección, ni usa armas de defensa personal) no para vengarse, sino que para simplemente dar una lección.

Cuando vemos por RRSS y la televisión como se toma a la ligera la lucha de las mujeres a lo largo de la historia, y como se las tilda de “locas”, “feminazis” y otros epítetos de este tipo, vemos como se concreta la metáfora que describe el feminismo, un movimiento con demandas legítimas (muchas de ellas que nos hacen sentir en el medio evo) que es recurrentemente ninguneado y cuyas dirigentes son constantemente amenazadas y que se ponen en peligro a la hora de luchar[1].

Hoy queremos hacer un llamado a los profesionales del área social, en especial de la infancia, a dar un paso al frente, a tomar riesgos y ponerse la camiseta por la defensa, no precisamente de las mujeres, sino de la defensa de la justicia, de la igualdad, de la libertar y de los derechos humanos, antes de que las jóvenes prometedoras, abandones sus sueños personales y se pongan en riesgo por defender esos valores que nosotros debemos defender.

Un saludo a todas las colegas y compañeras de nuestra corporación y todas las profesionales del área social, un fraterno abrazo a todas las mujeres que luchan constantemente por la libertad y la igualdad y un mensaje de esperanza a todas las niñas, jóvenes y mujeres que sufren diariamente la violencia del sistema patriarcal y un saludo solemne a las que ya no están con nosotras, nunca las olvidaremos y seguiremos luchando por ellas también.

[1] Debemos decir que las amenazas y la violencia, son recursos, que los sectores conservadores del país, toman constantemente contra dirigentes sean hombres y mujeres que encarnan luchas del movimiento social.