EDITORIAL SEPTIEMBRE 2020

Primavera e infancias en Una Nueva Constitución para Chile. 

La primavera se avecina en este mes lleno de días significativos para la memoria del país, septiembre se viene en medio de cuarentenas con breves episodios de salida a la calle, late la expectativa de terminar con la Constitución del lucro y dar a luz a una nueva Constitución que reconozca respete y garantice derechos Humanes, económicos, sociales, pluriculturales, espirituales de las personas, (mujeres, hombres, intersexuales, transexuales…) y de la Naturaleza de la cual somos parte.

Chile necesita de un marco legal que garantice la participación activa, orgánica, libre de las infancias en la creación de leyes y políticas que le atañen en lo especifico y que le atañen como parte integrante de sus comunidades, barrios o escuelas. En ese sentido, debe prever los mecanismos que faciliten la entrega de recursos necesarios para una participación orgánica, vinculante de las infancias y juventudes en los procesos de creación de leyes. Aspiramos que esta nueva Constitución proyecte un cambio profundo y significativo para nuestras vidas, que sea escrita y creada desde el cuerpo que somos y también los territorios que habitamos, desde las   memorias, creatividades, y el respeto absoluto a la Madre Naturaleza.

Una constitución debiera ser garante de la participación activa de ser creada estar escrita o al menos por todes a quienes nos afecta y eso incluye las infancias. Que se reconozca a niñes, niñas y niños como personas pensantes, opinantes, que garantice se respete la pluridiversidad de condiciones culturales, socioeconómicas, neurológicas, en base a la potencialidad que la constituye y no la problematización, estigmatización o discriminación.

Pero ¿podrá la nueva constitución de Chile, garantizar el derecho de las infancias a jugar y vivir sin miedo a encontrarse con una bala mientras juega en el pasaje o va camino de la escuela? ¿Podrán ver las infancias garantizado su derecho a opinar sobre los currículos educativos, enriquecer y dotar de nuevos sentidos al proceso educativo y a la escuela, o tener una vivienda construida considerando sus necesidades e intereses superiores, será posible albergar espacio para los interese superiores de la infancia en los metrajes que dictan las políticas habitacionales de las viviendas sociales?

Por Luisa Toro (Coordinadora Escuelita Aprendo Caleta)