EDITORIAL AGOSTO 2020

 

“Nada que celebrar” respecto a los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

Aún nada de la Ley de garantía de derechos de niños, niñas y adolescentes. Los contextos de impacto de la pandemia en los niños y niñas han sido invisibilizados por parte de la autoridad, colocando mucho énfasis en la vuelta a la “normalidad de las clases”.

Las condiciones básicas de alimentación, de vivienda, del sistema educacional, salud, han dado muestras de la inequidad que vivimos desde hace años y ese impacto en los niños, niñas y adolescentes será relevante.

Por otra parte, los contextos y realidades que vive el Pueblo Mapuche es otro de los temas graves de vulneración de Derechos que se están viviendo por parte del Estado/gobierno del Presidente Sebastián Piñera.

¿Por qué la permanente instrumentalización de la Niñez, la exclusión de sus derechos y el carácter punitivo de este sistema neoliberal, que piensa que el futuro se construye desde lo individual y para más adelante?

¿Por qué esta sociedad adultocéntrica no está comprometida con las nuevas generaciones, que han dado señales reales de que están en una propuesta que no concuerda en como estamos viviendo y proponen fin al lucro?

Hay que reconocer que los niños, niñas y adolescentes son “sujetos de derechos” y han dado muestras que su protagonismo pone en jaque el sistema, y ello, ha llevado a que este Estado/gobierno saque todos sus mecanismos que conllevan “aula segura” “control social”, represión y que lo punitivo pretenda una disciplina, que no tendrá los logros que esperan.

¿Quién dijo que todo está perdido? Los niños, niñas, adolescentes y jóvenes nos están trayendo el corazón de una sociedad diferente, justa, solidaria en las ollas comunes, convirtiendo los derechos humanos en un estallido que no para, y que demanda que ellos y ellas sean protagonistas en la Nueva Constitución, porque ellos y ellas la vivirán.